Nens
comunicacio | 7 juliol 2010M’agradaria que, almenys un simple dia de la seva vida, certes persones tinguessin contacte amb nens immigrants. Les “persones” ( per anomenar-les d’alguna forma), a les que em refereixo, són les que només en veure un immigrant li surten expressions a la boca del tipus: “Mira ese moro, seguro que va a la Rambla a robar bolsos ” o “Ese sudaca que va por allí, seguro que és del algun grupo peligroso de esos que andan por el barrio”. És molt trist però hi ha molta gent que opina així.
Per ells, el concepte “immigrant” es refereix a persona foranea amb pocs diners que ha vingut al seu país a robar i a treure’ls-hi la feina…Però tranquils!!Que quan parlen de jugadors de futbol extrangers que venen a jugar al seu equip preferit opinen que són déus i quan marquen gols sels hi possen els ulls plorosos i els arriben a estimar d’allò més…ni dona,ni fills, ni pares, ells estimen al immigrantfutbolero!!
M’agradaria que coneguessin el que he pogut viure durant aquests 2 anys (que seràn molts més) fent de voluntariat amb nens i nenes de 12 a 16 anys en situació de risc d’exclusió social, la gran majoria immigrants, perque de ben segur que canviarien el seu pensament xenofob. Durant aquests anys, he pogut viure milers d’histories, unes molt bones i d’altres no tant, però sempre sempre n’he pogut treure una conclusió positiva. Des del primer dia que vaig passar per aquella porta tan gran, sincerament, no m’esperava que fos per endinsar-me en un món totalment diferent al de fora: gent que volia ajudar, sense cap ànim de lucre, a nens necessitats…com sabem, desgraciadament, la nostre societat es mou per un “objecte tangible” anomenat diner.
Al entrar, tot el meu cap era plé de preguntes: Sabria una persona que treballa a una caixa d’estalvis tractar amb nens? A sobre amb problemes socials? Que podria aportar jo? Em faràn cas? Em respectaràn? Seré útil? Totes aquestes ”pors” ara mateix no hi són dins del meu cap perquè gràcies a l’ajuda dels companys i dels mateixos nens han desaperagut, a més, de tantes històries viscudes amb ells…
(Historias que estan en mi mente y que siempre estaran)
Cuando Maryah me mostró sus brazos llenos de cortes el mundo se volvió serio. Nada era ya como lo recordaba, todo se había roto. Cada incisión era miedo, silencio y una pregunta: Quien había sido capaz de hendir la inocencia de esa niña con aquellas heridas?De nuevo miedo, silencio y ahora, una heladora respuesta: Ella. Ahí me encontraba yo, buscando en la lógica, en la experiencia, en el cúmulo de mi sentido común las palabras mágicas para que Maryah saliese de la tragedia. Qué decir?Buscando un porqué?Porqué?”Es lo que hago cuando me pongo muy nerviosa”. Debía desatormentarla como fuese, ponerle una tirita a una lesión humana, demasiado humana. Un simple “eso no me gusta” precedió la supuración de lo visible: “Aunque tampoco es la solución para las situaciones difíciles, si tienes que desfogarte agrediendo, hazlo con una silla o con una mesa”. Al cabo de un mes, Maryah se acercó y en sus brazos ya no había señal alguna. Un poco de aire insano salió de esa pequeña casa que el odio, el rechazo o sabe dios qué otra injusticia se había afanado en cerrar con llave. Habíamos conseguido una pequeña victoria. Yo la felicité y ella me grabó una leve sonrisa con su frase: “Sí, sí, no me hecho daño a mí como me dijistes, pero no veas como ha quedado la mesa de mi habitación…”Almenos los muebles solo pierden astillas y no inocencia.
A veces el concepto más simple es tremendamente complicado. Me di cuenta el día que tuve que explicarle a Muhammad la diferencia entre sólido y líquido. El sólido es la materia que tiene un punto de cohesión entre sus moléculas mayor que el líquido. Mirada de incomprensión entre ambos. Puesto que los libros no nos iban a ayudar, comencé a echar mano de mis mejores explicaciones aclaratorias que tras un periodo de tiempo sofocante para los dos, tampoco consiguieron ningún resultado. La fe en las palabras no nos iba a ser útil. Era la hora del empirismo. Delante del grifo abierto del lavabo le dije que el agua, como líquido que es, lo puedo atravesar con el dedo, -Muhammad confirma y afirma (eureka!)-, por lo tanto, -continué explicándole, viendo la luz al final del túnel- los materiales sólidos serán aquellos que no pueda atravesar. Dimos paso al examen definitivo. Delante de nosotros un futbolin, le pregunto si es sólido o líquido, Muhammad alarga su dedo, intenta atravesarlo y lo para la madera: “Sólido!”, dice y respiré, por fin, aliviado. Durante la semana siguiente fuimos haciendo pruebas y todo seguía en su sitio, la mesa era sólida, el vaso también, la cocacola…”Líquida!”. Prueba superada…o eso pensé hasta cierto día que dándole vueltas al tema y a mi explicación un tanto heterodoxa, caí en la cuenta que si a cada cosa que encontrara le quisiera clavar el dedo el día que hiciera prácticas de laboratorio e intentase saber si el ácido sulfúrico era sólido o líquido se quedaría sin dedo…Durante toda una tarde me dediqué a hacerle entender que era un poco peligroso aplicar, a algunos materiales, el método del dedo.
El trato afable con los niños a los que ayudo a estudiar lo considero importante (aún no sé quien aprende más de quien), por eso prefiero que antes que profesor me llamen por mi nombre. Pero un lunes lo afable se convirtió en “demasiado afable”. Inusualmente, mientras el grupo estaba metido en un profundo estudio y quehacer de sus deberes, nadie me requería, pero tarde o temprano sabía que dos niños que habían llegado nuevos pedirían mi ayuda, ya que ninguno de los dos sabía ni castellano ni catalán. Inmerso yo en la distracción de la espera oigo de fondo una voz que grita: “Gilipoyas, gilipoyas!” Ya estamos, pensé, una pelea. Era uno de los niños nuevos, y no practicaba el noble arte del insulto con uno de sus compañeros, sino que me estaba mirando a mí, (a mí, su profesor!) lo extraño no era tanto ese nuevo apelativo “demasiado afable” sino el gesto que le acompañaba, el gesto de alguien que te está pidiendo ayuda con su trabajo. Me acerqué para saber el porqué de aquel bautizo y la risa de un “antiguo” niño de su lado me lo aclaró todo: al preguntar, al nuevo, como me llamaba, le habían dicho que Gilipoyas. Desde entonces, lo afable comienza y termina en “Profe”.
Com he dit, tots aquests bons moments, servirien perquè la societat veies que són NENS, nens que no es mereixen que la societat els aparti i els descrimini pel sol fet d’haver vingut d’un altre país en busca d’un futur millor. Ells tenen la culpa d’haver nascut en un indret on la pobresa i la falta d’oportunitats són abundants???
Dono gràcies als meus pares per ensenyarme que la verdadera “religió” és creure amb els valors de les persones.
Adrià Serra
Voluntari del Casal dels Infants
Relat escrit per Adrià Serra amb la col·laboració d’Alejandro Gómez
Relat participant en el Primer Concurs de Relats de Voluntariat Social

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